La fundación de Santiago Mexquititlán se remonta al siglo XVI, cuando autoridades coloniales españolas, como Juan de Láez y Luis de Velasco, establecieron la comunidad en 1520 con el propósito de facilitar la administración y control de los pueblos indígenas en la región. Durante los siglos XVI al XVIII, Santiago Mexquititlán fue escenario de conflictos agrarios, especialmente con la hacienda de San Nicolás de la Torre. Estos conflictos surgieron debido a disputas por la propiedad de la tierra y el uso de recursos naturales, como el agua y los pastos. La comunidad otomí lucho por mantener sus tierras comunales frente a las expansiones de las haciendas coloniales
Organización en Barrios
Santiago Mexquititlán está dividido en varios barrios, cada uno con su propia identidad y significado en la lengua otomí (hñähñu). El Barrio Segundo, por ejemplo, es conocido como "Nosda", que significa "Tepozán", haciendo referencia a un árbol característico de la región.
Estos barrios no solo representan divisiones geográficas, también estructuras sociales y culturales que han perdurado a lo largo del tiempo, manteniendo vivas las tradiciones y costumbres de la comunidad.
Cultura y Tradiciones
La comunidad de Santiago Mexquititlán es reconocida por su rica herencia cultural. Las festividades religiosas, como la fiesta patronal en honor a Santiago Apóstol, son eventos significativos que combinan elementos católicos y tradiciones indígenas.
Además, la comunidad es famosa por la creación de la muñeca "Lele", una artesanía otomí que ha ganado reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional, simbolizando la identidad y creatividad de las mujeres artesanas de la región templo.
Identidad y Autonomía
A pesar de los desafíos históricos y contemporáneos, Santiago Mexquititlán ha mantenido una fuerte identidad indígena. La lengua hñähñu sigue siendo hablada por muchos de sus habitantes y las prácticas comunitarias como las asambleas y el trabajo colectivo, son fundamentales en la vida diaria.
La comunidad también ha sido activa en la defensa de sus derechos y recursos naturales, enfrentando proyectos externos que amenazan su territorio y modo de vida.